martes, 8 de mayo de 2012

Francisco, una vida de entrega a la Hermandad


Lo que ha hecho Francisco, "Franci" como le conocemos en la Hermandad, para la misma, podría resumirse en una palabra: “entrega”. 
Hermano de nuestra cofradía desde los comienzos de la misma, y componente de la Junta Directiva desde hace 38 años, conserva la alegría y la ilusión de quien da sus primeros pasos como cofrade. 
Desde esta entrevista (que forma parte del Boletín 2012) queremos agradecerle su entrega generosa, humilde y alegre a la Hermandad.


     Cuéntanos tus primeros recuerdos de la Hermandad, cómo llegaste a ser hermano… 
La Hermandad se fundó en el año 40. En el año 42 fue la primera procesión que salió, en la que salimos el hijo mayor de don Luis Villalobos y yo, agarrando un estandarte que llevaba Andrés Real. El hijo de don Luis tenía 4 años y yo tenía 6.

A mí me apuntó a la Hermandad mi padre, que en paz descanse, que fue uno de los primeros directivos.

     ¿Y cómo recuerdas esos comienzos?
Son recuerdos buenos. Recuerdo que iba mi madre, para no dejarme solo, en la fila de los hombres, mientras yo agarraba el estandarte. Y de vez en cuando me decía: “¿quieres una galletilla?”

     ¿Cómo conseguiste la túnica?
Llegué a gastar hasta tres o cuatro túnicas, hasta que ya me hicieron la grande. Me la hicieron aquí, en el pueblo, y las telas las traía Emiliano padre (abuelo de las componentes de uno de los grupos de camareras de la Virgen).


     ¿Y para costear los gastos de la Hermandad, como lo hacíais?
En los primeros momentos, las tres Hermandades nos hicimos empresarios de toros. 

Otro año vino Farina (cantante) al pueblo, contratado por las tres Hermandades. Pero aunque éramos todas las Hermandades, la primera noche “se nos pegó el potaje”, esa noche fue muy poca gente; aunque la segunda noche nos recuperamos. Todo esto se realizó lindando a la bodega de “Tutirás”. 

También hicimos lucha libre en la Bodega Peñuelas. Se lió una nube muy grande, y no caía una gota de agua. Entonces se fue la luz, así que los tuvimos boxeando con los faros de un coche. Al coche le metimos dos tablones para subirlo, y ellos boxeando con la luz de los faros del coche y dos esponjas a cada lado por si alguno caía.

También se organizó futbol por las tres Hermandades. 

  ¿Cómo fueron los comienzos de la Hermandad?
Don Luis Villalobos se reunió en El Círculo de la Unión con varias personas más y les propuso formar una hermandad, a lo cual respondieron que sí. Comenzaron a llevar las gestiones, y la Virgen se trajo de Sevilla.

     ¿Cómo se organizaba en los primeros años la procesión?
Se salía siempre a las once, hora en la que se fundó la Hermandad. Los directivos organizaban las filas y, en esos momentos, se vestían ochenta o noventa cofrades, los cuales eran la totalidad de los hermanos.

     Cuéntanos tu entrada a la Directiva… 
A la directiva entré en el año 74. Pues mira, mi padre entró cuando empezó Lorenzo Mora, que fue en el año 59. Cuando se retiró mi padre entré yo. Yo nací en el 37, así que entré con 37 años a la directiva como vocal.

En el año 88 pasé a ser tesorero, ya que en ese año se fue Alejandro Baeza. Por entonces llevaba ya 15 años.

     ¿Qué momento es el que más te gusta o te emociona de nuestra salida procesional?
Todos. Cada momento.

     ¿Cómo fue el comienzo de los pasos a costal en la Hermandad?
La Virgen sale por primera vez en el palio en 1992, y se planteó dos años antes de la primera salida. El palio se costeó con una cuota extraordinaria y lo hicieron en Huelva.

     ¿Qué impresión tuviste cuando trajeron a la Virgen?
De la primera impresión no me acuerdo, porque tenía 6 años. La trajeron de Sevilla, y estuvo expuesta primero allí, donde mucha gente pasó y se quedaba admirada; y cuando vino a Villarrubia, antes de hacer el retablo, estuvo mucho tiempo en casa de don Luis Villalobos.

     ¿Cuándo llega la Virgen a la Iglesia, y en qué retablo se sitúa?
Cuando llegó la Virgen había un retablo, que fue donde se puso en primer lugar. Antes de hacer más grande el altar, que era estrecho, en el hueco izquierdo (donde se pone actualmente la Virgen de la Sierra) había un retablo, y allí se colocó.

     ¿Y cómo llega luego al retablo donde está ahora?
Se cambió, porque ese retablo antiguo lo quitaron al hacer más grande el altar, y nos cambiaron ahí.

     ¿Cómo vives tú un Jueves Santo?
Deseando que llegue la procesión, nervioso.

Hace dos años que ya no puedo salir en la procesión como antes. En la puerta de la Capilla ya estaba yo muy emocionado y, cuando Tomás dijo: “esta la vamos a echar al cielo ahora, por todos los enfermos que haya en la Hermandad” pues ya fue… cuando me vine abajo, ya me vine abajo del todo (nos cuenta muy emocionado). Empezaron a abrazarme, y el aparato (auditivo) calló y se rompió. Luego hubo que arreglarlo y costó bastante, pero lo di muy a gusto.

Cuando empezaron a salir los chicos con el paso, algunas veces los acompañaba, pero llegando por la báscula ya me iba a acostar. Pero en el año 98, que fue cuando empezaron las chicas dije: “ya no hay que acostarse, mientras pueda hay que acompañarlas”.

El primer año que salieron las chicas tuvimos mucha suerte de salir, porque por desgracia, las otras Hermandades no pudieron salir porque llovió.

El primer año que salimos de la Capilla a mí me dolían mucho los pies, y estuve 14 o 15 días allí, que no faltaba gente, para arriba y para abajo, para un lado y para otro, y me decían: “no subas” y yo decía: “si subo con gusto”.

Con el Descendimiento por la calle El Santo no podíamos pasar, en la curva aquella estorbaban la mitad de las casas. Se tuvo que cortar al Descendimiento medio metro por delante y medio metro por detrás.

     ¿Para ti, qué significa la Virgen?
Para mi la Virgen significa mucho, para mi todo… todo. A ver, si digo otra cosa te voy a mentir.


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