jueves, 20 de marzo de 2014

Carta de nuestro Párroco

A continuación os mostramos la carta que dirigió a nuestra Hermandad nuestro cura párroco en el Boletín de 2013. Se trata de una breve reflexión que os animamos a leer y que esperamos nos ayude a todos en este camino de la Cuaresma.


PORTADORES DE ESPERANZA

Este era el lema de una campaña de la Infancia Misionera de hace unos años, recalcaban la idea de que, ante todo, un niño misionero tendría que ser capaz de transmitir esperanza a su alrededor, como un misionero la llevaba a los habitantes de esos lugares tan lejanos, para que siguiesen esperando y construyendo un futuro mejor.

Hoy se me ocurre que somos nosotros los que estamos necesitados de recibir una dosis de esperanza, para recuperar nuestra vida, nuestra sociedad y nuestro mundo. Pues tal vez sea eso lo que podéis simbolizar en vuestro grupo de hermandad de la Esperanza.

Nadie vive desde sí mismo, sino que vivimos referidos a otras personas: padres, hermanos, amigos, educadores... Jesucristo, la Virgen María, los santos... referencias que nos ayudan a configurar nuestra vida desde unos valores, y que nos muestran el camino a recorrer y el horizonte hacia el que dirigir nuestros pasos; y si no es desde valores humanizantes será desde otros que el mundo nos proponga, como el prestigio, el poder, el deseo de gloria y riquezas... ídolos que nos han llevado a esta crisis.

Por eso, ser de la Hermandad no es sólo asumir el compromiso de cumplir con los deberes y obligaciones que os hayáis marcado para el buen desarrollo de las acciones programadas; sino que ese compromiso debe incidir plenamente en vuestra vida y relaciones de todo tipo: sociales, familiares, laborales, ocio...; pero para que podáis vivir esto con coherencia tenéis, primeramente, que haber asumido esos valores humanizantes desde los que vivir hacia adentro y hacia afuera vuestra vida, y por ello cuando sois portadores de la Virgen de la Esperanza (en cualquiera que sea vuestra acción en la hermandad) no sólo estáis cargando sobre vuestros hombros, espaldas o cabezas una responsabilidad, sino que estáis recibiendo una carga de esperanza, tan necesaria para vuestra propia vida, y al mismo tiempo os hacéis Portadores de Esperanza allí donde os movéis, sobre todo en esos ambientes donde parece que todo está perdido y que las cosas no pueden ser de otra forma; por eso desde aquí os animo a que seáis referencia de Esperanza en nuestro pueblo.

D. Ángel Julián Gª-Plaza Pérez-Madrid

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