jueves, 16 de febrero de 2012

Tradiciones cofrades: las mantillas

Una de las tradiciones más frecuentes y que dan elegancia al cortejo de nuestras Estaciones de Penitencia es la tradición de vestirse de mantilla. Tradición femenina de acompañamiento a nuestros sagradas Imágenes. Su misión es visitar a la Hermandad a su Exposición antes de la salida procesional o acompañar a ésta en su Estación de Penitencia con el rezo del santo rosario.

Según el protocolo, el atuendo para vestirse de mantilla se compone de: vestido negro liso con el corte por debajo de la rodilla, manga larga o media manga y poco escote; media oscura, zapato negro cerrado, rosario, pendiente sencillo, teja, mantilla y broche. Como toque clásico se puede acompañar con un collar de perlas.

La mantilla, elemento que da nombre a este tipo de vestimenta, es una pieza de encaje que bien puede ser a mano o a máquina, valorando mucho más la riqueza de una mantilla hecha a mano. Antiguamente éstas eran las que predominaban. Ahora es más frecuente ver de máquina, aunque quien tiene una mantilla hecha a mano, se puede decir que tiene una joya. Éstas mantillas pueden ser:
  • Bordado en tul: se trata de un fondo de tul de seda en el que se bordan a mano motivos florales o vegetales, ya sean originales o imitando los de blonda o chantilly.
  • Blonda: son las más valiosas de todas ya que se realizan completamente en encaje de bolillos, con seda natural. Para ello se emplean dos tipos de seda (retorcida y mate para hacer el tul del fondo y brillante para los dibujos). Se caracterizan principalmente porque la honda de la mantilla suele ser bastante grande, en forma de abanico, acompañado por los motivos deseados, normalmente florales aunque también hay geométricos.
  • Chantilly: su origen de fabricación tuvo lugar en Chantilly, localidad francesa de la que tomó su nombre. Es una pieza de tul bordado, pero se caracteriza por la abundancia de dibujo y por la pequeñez de este. Suelen estar repletas de dibujo y se suele utilizar el color negro, ya que es como mejor se aprecia el dibujo.
Para poner una mantilla el primer paso que se debe dar es realizar un recogido bajo y plano del pelo, para que luego no haga forma en las caídas de mantilla. Posteriormente se colocará la teja dependiendo del óvalo facial de cada mujer, ya que una teja excesivamente alta sienta bien en muy pocas ocasiones. Sobre ésta se colocará la mantilla. Si se trata de Jueves Santo la mantilla se colocará sobre la cabeza a volantes o con las hondas guardadas hacia el interior. Sin embargo, en Viernes Santo el protocolo marca que la mantilla deberá cubrir la frente. En la parte posterior se realizará un abanico a modo de pliegues que se sujetará con un broche al recogido a la altura de este, nunca debajo, ni suelto. Opcional es que la mantilla vaya sobre los hombros o para atrás. Protocolariamente la mantilla no debe superar el largo del vestido.

En algunas hermandades se suele acompañar a este atuendo con la medalla o escudo de su corporación, aunque esto es opcional, decantándonos por el atuendo sencillo y sin distinción entre hermandades.

1 comentario:

  1. Una tradición que no hay que perder. Me ha gustado mucho este artículo. Un fuerte abrazo desde el blog de la Tertulia Cofrade cruz Arbórea.
    http://tertuliacofradecruzarborea.blogspot.com/

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